Sinodalidad

Queremos caminar con otros para llegar a más

Queremos ahondar y comprometernos más en la vivencia de la Sinodalidad, que es «dimensión constitutiva de la iglesia» y expresión de la comunión que brota de nuestra vida eucarística y misión reparadora.

«El camino de la Sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio». Esta convicción, y proyecto del Papa Francisco nos lleva a buscar juntas cómo responder a este paradigma eclesial dando un paso más, para dar al instituto y a la Iglesia «un renovado impulso misionero». En este proceso constatamos la importancia de vivir en continua conversión para hacer vida los principales rasgos de la Sinodalidad: caminar en comunión como Pueblo de Dios participativo y corresponsable, con compromiso profético, abiertas a la escucha, en actitud de discernimiento, cultivando un diálogo reparador.

Nos sentimos llamadas a entrar en un proceso de profundización sobre la sinodalidad a la luz de nuestro carisma eucarístico-reparador, para fortalecer su vivencia en nuestro estilo de gobierno ignaciano, protenciando la práctica del discernimiento y los cauces de participación a todos los niveles.

Valoramos la riqueza de la diversidad de las distintas etnias, pueblos, culturas y lengua que conforman nuestro mundo.

Queremos promover la plena participación de quienes integramos la iglesia en virtud del bautismo, particularmente de las mujeres, que históricamente hemos sido muy relegadas.

Nos sentimos llamadas a establecer un diálogo, desde nuestro carisma, con la realidad de la sexualidad humana hoy, que impulse en nosotras un camino de conversión y de compromiso pastoral más inclusivo.

Queremos comprometernos en una dinámica de escucha para oírlo que el Espíritu Santo nos está suscitando respecto a como vivimos las relaciones entre nosotras, como ejercemos el poder y resolveos los conflictos y cómo vivimos la relación autoridad-obediencia de manera que podamos crecer en comunión y participación

Vivir la sinodalidad pasa por lo cotidiano, al modo de Jesús, que camina con su pueblo. Queremos estar atentas a los diferentes modos de compartir la misión en lo pequeño.

Pero aunque seamos pequeñas, muy pequeñas -porque sí, lo somos
[…] nuestras aspiraciones, apoyadas en Dios, deben ser muy grandes.