Sentirse Llamada

Todo comienza con un encuentro.

Dios que sale a nuestro paso... y se cruza de mil formas en nuestro camino... nos mira, nos ama,  nos elije y nos llama.

La llamada es esa palabra – mirada – abrazo que nos alcanza desde Dios solicitándonos.

La llamada de Dios nos regala nuestra verdadera identidad, nos permite descubrir quienes somos y para qué somos.

Su llamada es elección que aguarda la respuesta de nuestra libertad.

Su llamada es nuestra alegría: porque es portadora de identidad, de sentido, de horizonte y plenitud. 

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