¿Áridos o ardientes?

 

Camino de Emaús dos discípulos marchan con aire entristecido, sumergidos en una tristeza que es compasión de uno mismo, deseos no satisfechos, autocompasión que recorre siempre los mismos senderos de desencanto y decepción.

Camino de Emaús experimentan como nunca la aridez, el fracaso… huyen, no quieren saber nada, el dolor es profundo, sus expectativas también, “nosotros esperábamos…”

Camino de Emaús, Jesús se pone a su lado, comedido, discreto, de qué habláis, les pregunta. Asombrados, no se ha enterado, eres tú el único… Jesús el Nazareno, un profeta… las autoridades lo condenaron a muerte… es verdad que algunas mujeres…

¿No era necesario…? ellos van entendiendo, sin comprender…

Camino de Emaús dos discípulos que marchan con aire entristecido se van deshaciendo de ilusiones infantiles, asumen las mediocridades de la vida y de ellos mismos, conectan con su yo profundo. Ahora su tristeza es duelo, llega hasta su fondo atravesando deseos incumplidos, encuentra paz…

Camino de Emaús dos discípulos que marchaban con aire entristecido se dejan sorprender, acogen una luz que no despeja todas las dudas, experimentan Pasión incontenible.

Camino de Jerusalén dos discípulos corren con la luz, acogen la certeza… en la noche…y arden en ella sin olvidar la aridez que vincula con otros… un mundo de posibilidades está abierto.

 “Creí mi hogar apagado, revolví las cenizas… me quemé la mano” A. Machado.

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