ASCENSIÓN

La Ascensión no significa que Jesús resucitado se ausenta.

La comunidad cristiana volverá a verlo de otra forma, en la fracción del pan, en los pequeños y sobre todo deja su espíritu, que es el que alienta la misión y el crecimiento de la Iglesia.

La mirada de los cristianos se dirige hacia los otros. No podemos quedarnos mirando al cielo ignorando la vida que discurre a nuestro lado.

A nosotros nos toca ser sus testigos, ser portadores de la noticia del reino, anunciar que es posible que el mensaje de esperanza, amor y fraternidad llegue a todo ser humano y se convierta en el lenguaje común de todos.

¿Sabemos hacia dónde miramos? ¿Sabemos desde dónde miramos?

 

 

QUE TU MIRADA SEA

Que tu mirada sea mirada clara, mirada de niño, que trasparenta el alma.

Que sea como el agua fresca de arroyo que no deja ocultar nada.

Que tu sonrisa sea, sonrisa ancha, fuerza que surja de dentro,

ganas que se contagian, buen humor que dé sentido al quehacer de tu jornada.

Que tus palabras sean, valientes palabras,

que no oculten la verdad y no teman proclamarla.

Que sean la voz de aquellos que ya no pueden alzarla.

Que tus manos sean manos entrelazadas, manos con otras tendidas,

abiertas, no solitarias.

Manos unidas y fuertes que hoy construyen mañana.

Que tu caminar sea compartida caminata,

que busque abrir junto a otros, huellas de nueva esperanza.

Que tu camino acompañe el caminar del pueblo en marcha.

Que tus silencios sean eco de tus entrañas,

crisol de anhelo y proyectos que sólo el tiempo amalgama.

Silencio fértil, simiente que valga la pena ser vivida y no gastada.

 (Guiones Litúrgicos Cuaresma y Pascua 2019-Cáritas)

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