¡Estalla la vida!

¡Ha Resucitado!

 

Esta exclamación no deja de resonar desde aquella feliz mañana. No hay otras palabras que puedan encerrar tanto gozo y tanta esperanza. En Jesús el amor, en Él la verdad, en Él la fortaleza.

Ser testigos de este acontecimiento nos lleva a fijar la mirada en nuestros hermanos que viven situaciones de muerte.

Nuestra fe en la Vida ha de llevarnos al compromiso con aquellos que no encuentran la luz en el camino, la alegría y la vida digna.

 

 

¿Cuándo voy a empezar a vivir resucitado?

¿hay en la vida cosas pequeñas o grandes que van muriendo y naciendo de nuevo, distintas, mejores, reconciliadas?

¿No hay sepulcros esperando vaciarse en mí y en otros? 

 

Personaje bíblico

El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro…”

María Magdalena era una mujer desconsolada porque Aquél que había transformado su vida en VIDA, había muerto. Parecía que todo se había acabado pero seguía buscando a Jesús y lo buscaba porque lo que había recibido de Él era demasiado grande como para estar perdido para siempre.

Busca su cuerpo muerto pero sólo ve el vacío que deja. Todavía era de noche.

No sabe que está amaneciendo algo totalmente nuevo. No entiende que pasa y corre a buscar a los que sabe que aman a su Señor como lo ama ella, con un amor fuerte, que descubre la vida allí donde muchos sólo ven la nada.

¿Busco y descubro la presencia Dios en mi vida?

 

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