Nadie tiene mayor AMOR

Domingo de Ramos.   

         Levantamos los ramos para celebrar el encuentro con Jesús, para unirnos a su corazón y escuchar su voz.Entrada en Jerusalén con alabanzas, cantos, gestos de agradecimiento y también con sentencia de muerte y Pasión.  Día cargado de fuerza y significado. El entusiasmo del pueblo es incontenible y ha puesto en Jesús de Nazaret sus esperanzas.

         Recordar, celebrar y revivir lo que aconteció con Jesús en su última semana de vida entre nosotros. El liberador anhelado ha llegado y se vislumbra en el horizonte un mañana más prometedor, Vida para siempre.  

         Y su deseo celebrar la pascua judía con los suyos. Sabe que su hora ha llegado, la hora de manifestar su Amor hasta el extremo, hasta las últimas consecuencias.

                  ¿Seremos capaces de acompañar a Jesús durante esta Semana Santa?

         Pedimos una nueva mirada para acompañarle en esta experiencia. Que nos interpele, nos movilice y complique nuestra vida, que nos hable de entregas, de cruces, de pasiones, de compartir y de amar hasta el extremo. 

         Es tiempo oportuno para dejarnos sanar y liberar de todo aquello que nos impide amar y amarnos como el Padre desea. Tiempo de acercar nuestro corazón a tantas personas y realidades sufrientes, salir de nuestra mirada estrecha, nuestro corazón encerrado y descubrir en profundidad su forma de vivir, de entregarse.

          

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