Trazos en el suelo... Quinto Domingo de Cuaresma

 

En la escena dramática del Evangelio de hoy, la violencia es palpable y Jesús pone su vida en juego como “Defensor”.

Choque de acusaciones, contra la mujer - atrapada en el acto de adulterio, culpable según la ley y condenada a ser lapidada-,  y trampa tendida a Jesús. 

Ante la mujer afligida por sus acusadores, Jesús la mira con amor, se inclina hacia el suelo y comienza a escribir en la arena con un nuevo lenguaje. Traza palabras que su corazón ciertamente no esperaba ni ver, ni escuchar en esta situación de intimidación y desprecio. La conversación libera y restaura su dignidad y queda grabado para siempre, "Tampoco yo te condeno".

Ante el radicalismo de los denunciantes que ignoran a la persona, la decisión de Jesús en este evangelio, puede inspirarnos esos “Trazos con carácter” para nuestra vida:

  • Observación apropiada.  Mirarse uno mismo antes de condenar al otro evitando el doble rasero, mirada severa y dura para los otros, tolerante y permisiva para sí.
  • Invitación al discernimiento.  Jesús deja tiempo, se mantiene en silencio, escucha a los interlocutores para que puedan recuperar la habilidad de juzgar sabiamente y ser capaces de tomar buenas decisiones en la vida.
  • Actitud de acogida y de compasión. “No te condeno” reflejando el amor de Dios que salva y perdona.

Y con todo esto, volviendo a nuestra realidad, dejándonos afectar por el ser y hacer de Jesús… la invitación a “Reflectir para sacar algún provecho”  

 

 

 

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