Como Tú... Tercer Domingo de Cuaresma

Ante la higuera que no da el esperado fruto, el dueño de la viña decide cortarla, pero el “Cuidador” suplica que la deje más tiempo.

Tú, “Cuidador”, crees y apuestas por un futuro, quieres salvar nuestra higuera improductiva. Nos desvelas el rostro de un Dios paciente que confía y respeta nuestro ritmo, no se desanima, nos protege, riega y cuida. 

No te cansas, Señor de darnos oportunidades, de arriesgar y buscar alternativas.  Nos das una buena prórroga para que salgan brotes verdes de “nuestra higuera” un tanto marchita. Nos invitas, a estar abiertos a tus sorpresas en nuestras vidas.

¿Qué nos inspira esta manera de proceder? ¿Revisar en la vida interpretaciones pronósticos y decisiones?   ¿Atrevernos a cuestionar nuestras relaciones? ¿Preguntarnos si ofrecemos oportunidades, si emitimos juicios demoledores, si creemos perder el tiempo, si nos contentamos con escuchar el clamor sin repercusión? 

Se nos invita a no quedarnos al margen de lo que acontece, a aprovechar las circunstancias que se nos brindan y desarrollar nuestra capacidad de acogida, vivir despiertos y escuchar el clamor del que sufre, implicándonos en la denuncia de aquello que atenta contra la vida y dignidad de la persona. 

Necesitamos tiempo para “abonar y cavar” nuestra tierra personal, tocar las raíces donde está la savia, convertir la aridez e infertilidad para crecer y madurar…   “porque Él siempre irá conmigo, abre mi camino, ama a cada uno por quien es, no por sus frutos,” y apostar por un futuro juntos.

 

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