¡Con Él… se ILUMINA la existencia…!

“Bajaré de ese lejano monte, haré de la realidad mi norte. De tu mirada mi rumbo, de tu abrazo mi refugio y se iluminarán mis noches”
 

Subir a la montaña con JESÚS supone elevación, belleza, silencio, paz, esfuerzo, tensión, sacrificio en el ascenso, lucha contra la comodidad, superación... Siempre MÁS.

Dios se comunica, se da a conocer, se hace cercano.  Subimos a orar, a contemplar, a adquirir una mirada diferente, la mirada de Dios sobre las cosas, sobre la historia, sobre los acontecimientos.

 

Y Jesús nos invita a no instalarnos en nuestras tiendas de insolidaridad, egoísmo, superficialidad, comodidad, rutina.

Nos ayuda a eliminar temores, nos da fuerzas y ánimos para seguir adelante.

Nos anima a bajar de las nubes e implicarnos en la realidad de la vida cotidiana.

Nos empuja al encuentro con los hermanos a seguir viviendo y anunciando la Buena Noticia con rostro “transfigurado”. Maestro en la escuela de la vida, Él nos precede y acompaña.  Se acerca y toca a los desconcertados y atemorizados discípulos, muestra cariño y deseo de transmitir seguridad y confianza.

ÉL es LUZ en nuestra existencia, caldea nuestros corazones y nos lanza al COMPROMISO.

 

 

 

 

 

¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto