¡Vivo en la fe!

Tanto amó Dios al mundo…

 

La Cuaresma avanza en su viaje lento y exigente, hacia las fuentes de la alegría. Esta semana nos invita a levantar la mirada hacia la cruz de Jesús, acoger la luz que viene en ella y reconocer que lo mejor que nos ha pasado en la vida es conocer ese Amor.

Cruz-luz-amor de Dios que habita en nuestra historia, ¡habrá que redescubrirle!

Cinco pasos para no quedarme estancada estérilmente:

• Acoger la luz crucificada con mis pensamientos, sentimientos, emociones y pasiones.

          No se posee más que lo que se acoge,

          sólo se posee lo que se ama,

          sólo se posee aquello a lo que uno se entrega,

          sólo se posee lo que se da (E. Mounier)

• Pedir que renueve mi espíritu para comprender.

          A medida que nuestro espíritu se renueva,

          las escrituras comienzan a cambiar de rostro.

          Una comprensión más misteriosa nos es dada,

          cuya belleza no cesa de crecer con el progreso del amor (Abad Casiano)

• Recuperar el silencio, la escucha, la adoración, para llegar a su clarísima tiniebla, a su misterio.

          ¿Qué lectura hago yo, personalmente, de la cruz?

• Dejarme inundar de esa luz que sorprende, reconcilia y sana.

          Permanezco curioso en el tiempo,

          observando los esfuerzos de los héroes,

          ¿es larga la demora?

          ¿amarga la calumnia, la pobreza, la muerte?

          ¿resiste la semilla sin cuidados durante siglos en el suelo?

          Mira que cuando Dios así lo quiere,

          se levanta en la noche, brota, florece,

          y llena la tierra de utilidad y belleza. (Walt Whitman)

• ¿Me amas?, me preguntas.

          ¡Quiero entregarte, sencillamente, mi vida!

Lo que hace feliz una existencia es avanzar hacia la sencillez de nuestro corazón y la de nuestra vida. Para que una vida sea hermosa, no es indispensable tener capacidades extraordinarias o grandes facilidades. Hay una felicidad en el humilde don de la persona. Cuando la sencillez está íntimamente asociada a la bondad del corazón, incluso personas sin recursos pueden crear un espacio de esperanza en su entorno.

Sí, Dios nos quiere felices. Pero jamás nos invita a permanecer pasivos, nunca a estar indiferentes ante el sufrimiento de los otros. Todo lo contrario: Dios nos propone ser creadores y llegar a crear incluso en los momentos de prueba. (Roger de Taizé)

¡AMÉN!

 

Es la vida, tu vida, mi vida, el camino, la fe, la esperanza, es la vida que todo lo llena. A ti te lo digo: ¡levanta! 

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