7 días aprendiendo

El verano ha sido intenso, y son muchos los que se animan a compartir el poso que las distintas experiencias han dejado en ellos. Desde el campo de trabajo de la Fuente de San Luis nos llega un nuevo testimonio: 

7 días aprendiendo, 7 días compartiendo experiencias, 7 días alegres, 7 días en Santa Marta. Una semana puede parecer un tiempo escaso, pero este verano he podido comprobar en primera persona la cantidad de experiencias y sentimientos que se pueden llegar a vivir en tan poco tiempo.

Esta aventura empezó el pasado 8 de julio en la ciudad de Valencia, concretamente en el barrio de la Fuente de San Luis. Los dos primeros días los dedicamos a conocernos entre nosotros, voluntarios y hermanas, y a conocer la ciudad. Enseguida fuimos cogiendo confianza y ya nos sentíamos como una familia.

El lunes 11 empezó la actividad en el campo de trabajo. Todos sentíamos unas inmensas ganas de ponernos manos a la obra y conocer a los chicos y chicas de la Fuente de San Luis, a la vez que experimentamos algo de incertidumbre sobre lo que nos esperaba. En mi caso, estuve en el grupo de los más pequeños y desde el primer momento me sentí muy bien recibida por su parte y agradecida por tener la oportunidad de poder ayudarles en temas escolares y poder colaborar en que su tiempo en Santa Marta fuera más agradable. Me sentí bienvenida y pude ver cómo día tras día la confianza entre los alumnos y los voluntarios era mayor. Al final no sólo ellos aprendían, sino que nosotros, los voluntarios, también aprendíamos con ellos. Sigue impresionándome la dedicación con la que las responsables del campo tratan de ayudar a los chicos, enseñándoles tanto en materia escolar como personal, por ejemplo, valores fundamentales como el respeto o la tolerancia. La labor que realizan desde hace ya unos años es impresionante.

Durante los 7 días también tuvimos ratos para reflexionar y compartir nuestras sensaciones e inquietudes con el resto de compañeros. Por las noches reservábamos un rato para nosotros, para guardar silencio y compartir con el grupo el momento que más nos había marcado. Noche tras noche veíamos como cada día era especial, diferente al anterior, y nos sentíamos agradecidos y afortunados por haber tenido la oportunidad de vivir esta experiencia rodeados de gente tan especial como las hermanas o los chicos y chicas del barrio de la Fuente de San Luis. Cada persona que apareció en nuestro camino a lo largo de la semana aportó su granito de arena e hizo de estos siete días una experiencia inolvidable. Por eso, ¡animo a todo el mundo a participar!


Encuentra más información sobre el campo de trabajo y más comentarios de los participantes en nuestra página: Pastoral ACI - Fuente de San Luis 2016

 

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