¿El mes de Hospitales?

El noviciado es un tiempo de formación intensa en el que la persona va comprobando la autenticidad de su vocación y adquiriendo la identidad del carisma al que ha sido llamada.

Para nosotras, las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, dura dos años y el primero de ellos está marcado por dos experiencias fundantes que ayudan a la novicia a ir conformando sus criterios con los del Evangelio y profundiza en el amor a Cristo para compartir con Él su vida y misión (Const. 90): Los Ejercicios de San Ignacio y el mes de Hospitales.

Ambas experiencias están estrechamente ligadas, pues sólo cuando una ha experimentado la luz de su elección y ha sido fortalecida en la determinación de seguirle de cerca, es capaz de entregar toda su persona para el servicio del Reino (Const. 91).

Para mi, la experiencia del mes de Hospitales empezó el 10 de Abril en la casa de las Hermanas Hospitalarias en la Malva Rosa (Valencia); un sitio privilegiado en pleno paseo marítimo. La casa es una residencia de ancianos que a su vez tiene una unidad de daño cerebral; pero mi mes transcurrió en la 2º planta de la residencia de ancianos, donde viven hombres y mujeres de distintas edades y con diferentes grados de dependencia, aunque la mayoría de ellos bastante necesitados de ayuda para las tareas más básicas.

El día transcurre dando desayunos, aseando, duchando, vistiendo, haciendo camas, cambiando pañales y dando de comer a las personas que allí viven. El tener que repetir cada día la misma rutina de aseo, vestido, comidas... me hace agradecer lo pequeño de cada día, las capacidades y facultades que se me regalan para lo más cotidiano, pero a la vez me desvela esa dimensión reparadora de la que habla nuestro carisma de Esclavas. Me lleva a entender que, en esa incapacidad para valerse en las cuestiones más básicas y cotidianas, el Señor me pone la oportunidad de hacer por otros aquello que nos hace Personas ante los ojos del mundo. Se trata de dar dignidad a la persona y es que "Sólo desde su Corazón podemos sentir, amar y mirar desde Él, y en la relación con los demás podemos restituir la dignidad de las personas" (I. Fukasawa aci, 2013).

Eso es lo que he sentido durante este tiempo en el que el cansancio físico ha sido una realidad que se ha visto mermada por la fuerza reparadora de la Eucaristía.

Ha sido un mes en el que he aprendido mucho, pero sobre todo un mes para poder encontrar un nuevo rostro de Jesús encarnado; no sólo en las personas que allí viven, sino entre las Hermanas o quienes cada día acuden a trabajar a este lugar y que comparten la misión y el carisma de la Hospitalidad ¡Muchas gracias por este tiempo compartido!.

Montse Chías
Novicia Esclava del Sagrado Corazón de Jesús
Valencia

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