“El Señor no tarda en cumplir sus promesas como creen algunos…

lo que pasa es que tiene mucha paciencia”  II P 3,8-14

 

Cada mañana el reloj marca nuestros pasos, andamos de prisa, con ritmo acelerado, de un lado a otro, de una ocupación a otra, cumpliendo horarios…. Y a veces nos olvidamos del camino, de para qué corremos, de a dónde vamos. Otras veces exigimos rapidez en ser atendidos, en que se cumplan nuestros deseos , en conseguir lo que buscamos… ¡Siempre marcando tiempos, soluciones rápidas y éxito!

Sin embargo, las cosas buenas necesitan su tiempo: una buena comida se hace a fuego lento, una buena cosecha necesita su proceso, una caña de bambú necesita siete años para brotar…

A veces estamos ante situaciones ante las que aparentemente no sucede nada, hay un aparente fracaso o pasividad, y sin embargo, tal vez sea el tiempo de Dios, que no deja de trabajar en nosotros y en el mundo.

Santiago nos dice: “Tened paciencia hasta la venida del Señor”

Esta semana, ¡dale la vuelta a la prisa con Paciencia! Una actitud que nos hace tolerar, vivir sin lamentos, con fortaleza la adversidad, porque el paciente es el que acepta el sufrimiento, la oscuridad, porque espera una recompensa. Y nosotros “esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva ".

El tiempo de Dios no es el nuestro, sus caminos no son los nuestros, pero Él quiere venir de nuevo a nuestra vida y compartir nuestro camino. Necesita que abramos el corazón a su ritmo, a su modo de hacer. ¡Ésta puede ser nuestra forma de prepararle hoy el camino: ser pacientes, vivir con intensidad la aparente infertilidad de la espera, aguardar con serena esperanza , con fortaleza, sosteniendo a quienes lo han perdido todo y confiando que es posible una tierra nueva y un cielo nuevo!.

#dandolelavuletaalaprisa

 

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