"SER PARA TODOS SIGNOS DEL AMOR Y LA MISERICORDIA DEL CORAZÓN DE CRISTO...

 

"SER PARA TODOS SIGNOS DEL AMOR Y LA MISERICORDIA DEL CORAZÓN DE CRISTO, QUE ESTÁN EN EL CENTRO DE NUESTRO CARISMA” (CG XV)

 

Zacarías Budra, natural de Marruecos de cuatro años. Fue derivado del Hospital de Ceuta el día 1 de julio de 2015 al Hospital Puerta del Mar de Cádiz por enfermedad grave “Leucemia linfoblástica aguda” y por razones humanitarias.  

Durante la enfermedad estuvo acompañado por su padre llamado Driss Budra.  Persona correcta, educada, ordenada y limpia. Su buen comportamiento dejó muy buenos recuerdos en el Hospital. Zacarías estuvo a la muerte en distintas ocasiones y en ningún momento fue posible conseguir un visado para que su madre pudiera venir a verlo. 

Estos momentos fueron muy duros y difíciles. Yo no sabía de qué manera transmitirle a su padre que su hijo se iba a morir porque no respondía al tratamiento. Que su hijo Zacarías de corta edad y con toda una vida por delante, se lo llevaba el Señor. Su padre llamado sin apenas saber español se daba cuenta de que algo estaba pasando, me cogía las manos y decía: “Reza a Dios, Dios es Nuestro Padre, Dios lo sabe todo” 

Una de las veces que la oncóloga me dijo que Zacarías estaba muy grave y que se “podía ir” en cualquier momento, su padre debió intuir algo cuando se puso de rodilla en un rincón de la habitación con las manos en la cabeza, lloraba y decía en voz alta: “Dios es nuestro Padre…” El médico, persona muy humana y cercana, le puso la mano sobre el hombro sin mediar palabra y Driss se puso de pie, se sentó en la cama de su hijo y lo llenó de besos, estaba casi en coma, después se me acercó y nos fundimos los dos en un gran abrazo.  Fue entonces cuando sentí “que a Zacarías no le había llegado la hora.”  El médico de manera entrañable le dijo: “para Dios nada es imposible”

Dios a veces se esconde detrás de los muros que ponen los hombres para no dejar pasar a los más vulnerables (al mismo Cristo) pero cuando menos te lo esperas se asoma por una de las rendijas y dice: “No estáis solos, yo estoy con vosotros” . Zacarías ha tenido un tratamiento de quimio durante dos años con periodos de altas y bajas hospitalarias. Estuvo cinco meses sin salir del hospital por no tener un lugar donde ser acogido. “Vino a los suyos y los suyos no le recibieron” Jan 1,11)   Esto le provocaba un gran deterioro físico y psíquico ya que apenas si tenía defensas.

En el Hospital soy “conocida” por el seguimiento hospitalario que hago a los inmigrantes que se encuentran en situación límite y sin familia.  Por eso cuando tienen algún caso serio y no le ven “salida” me localizan y me informan sobre la situación en la que se encuentran; en este caso la de Zacarías.  Después de rezar, anduve lo indecible buscando alguna alternativa y al recibir la negativa por respuesta, decidí llevar el caso a la comunidad que después de reflexionarlo lo hizo suyo haciendo algunas que otras matizaciones.  El día 17 de noviembre 2015 la comunidad acogió a Zacarías y a su padre haciéndose cargo del alojamiento, manutención, lencería y otros gastos que pudiera necesitar. “persuadido estoy de que quien comenzó en vosotros la buena obra, la llevará a feliz término en el día de Cristo Jesús” Flp 1,6 (La medicación se la suministró el Hospital y en los gastos colaboró la Parroquia de Loreto. AA.AA. personal sanitario etc.

El día 28 de abril 2016 La Subdelegación del Gobierno le concedió a Zacarías y a su padre la Tarjeta con Permiso de Residencia y el 31 de agosto del mismo año, la oncóloga autorizó que pudieran ir a Marruecos y venir a Cádiz una vez al mes para las revisiones y tratamiento pertinente.

Han sido casi cerca de dos años “de alegrías y de penas, de impotencia, de muerte y de vida, de lucha y de incertidumbres” porque la Leucemia que tenía Zacarías era una de las más graves.

El tres de agosto de 2017, le retiraron la quimio. Gracias a Dios está curado, esto no quita que la enfermedad aparezca a los dos o tres años. Las revisiones ya son más a largo plazo y se la pueden hacer en Algeciras en lugar de tener que venir a Cádiz.

Zacarías es un niño precioso, inteligente y simpático, me dice “mamá Consuelo.”  Su padre tiene muy claro que, si no le hubiesen dejado pasar la frontera, su hijo estaría ya muerto. Por eso está sumamente agradecido a cuantas personas se hicieron “presente” en la enfermedad de su hijo y pide a Dios que otros niños tengan la misma suerte. 

Me es difícil expresar cuantos sentimientos me afloran después de un largo proceso. Pero si me sale la palabra ¡¡¡GRACIAS!!!  A la comunidad que puso en práctica lo que dice el evangelio "El que acoge a uno de estos pequeños en mi nombre me acoge a mí; …

¡¡¡GRACIAS!!! Al Equipo Sanitario que se portó extraordinariamente bien y   no me echó del Hospital por pesada. 

¡¡¡GRACIAS!!! A la generosidad de tantas personas buenas.

¡¡¡GRACIAS!!! A las trabajadoras sociales que me facilitaron cuanto necesité. 

Nuestra presencia entre los pobres y el acercarnos a tantas realidades de dolor han iluminado la compresión de nuestro carisma. Sentimos que nuestra mirada a “Aquél a quien traspasaron” alcanza a todas las mujeres y hombres, especialmente a los que más sufren y, al mismo tiempo, en esa mirada descubrimos el compromiso de acercarlos a Jesucristo para que “tengan vida y vida en abundancia (CG XVIII)

Consuelo Díaz aci

 

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