ADORAR

Es reconocer a Dios presente en medio de nosotras, prolongar la acción de gracias comenzada en la Eucaristía y hacernos capaces de descubrir su “presencia adorante” en todas las situaciones, en todas las personas y en toda la Creación.

“Debo tener presente en todas mis acciones que estoy en este mundo como en un gran templo, y yo, como sacerdote de él, debo ofrecer continuo sacrificio y continua alabanza, y siempre todo a mayor gloria de Dios” (Santa Rafaela María)

<< ir a EUCARISTÍAir a ESPIRITUALIDAD IGNACIANA >>

¡Atención! Este sitio usa cookies y tecnologías similares.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto